Estrella fugaz (05–13–09–12–25–14)

Leonardo Camargo Forero
2 min readMar 28, 2021

Aquella noche caminé con curiosidad y miedo, de esas emociones que hace tanto olvidé, la curiosidad de encontrarme con un sueño añorado y el miedo de sentir que sin tenerlo, ya se había ido.

Te miré como no miro jamás, en medio del silencio que nunca puede encontrarse en mi mente, te miré como lo haría un niño inocente y a pesar de tu increíble belleza exterior, quedé absorto en las delicadas hebras de tu alma, de tu mente, tu voz, la suavidad de tu rostro y tus brazos que no pude dejar de acariciar. Te miré y realmente lo hice. En un instante recordé que nadie jamás podrá encontrar una definición completa para algo tan absurdo, tan magnífico, tan frágil, tan fuerte, como el amor.

Y así lo hice cada vez que nos cruzamos, y así lo hice en medio de la afirmación incuestionable de mi mente, eres un tonto, me pregunté si las almas vuelven a encontrarse, una y otra vez, en cada simulación, me pregunté si dejaría todo atrás, si escogería hacer lo que nunca hago, confiar, amar sin miedo. Y a cada pregunta, le respondí a mi mente, déjame tratar.

Y nos reímos, y nos reímos, cada vez y cada vez más, como dos niños que juegan por jugar, que sueñan por soñar, que no esperan o demandan nada, como dos niños inocentes en el patio de un mundo alejado de la inocencia. En un mundo pronto a cambiar, un corazón encuentra refugio en lugares inesperados, en momentos impensables.

Te miré como el viajante mira las estrellas, soñando con un futuro juntos, un pensamiento inconcebible para un propósito hecho carne, para una idea ocupando temporalmente la débil envoltura humana. Te miré como nunca miro a nadie, te miré como aquel que sueña y en medio de parpadeos incesantes cree ver a lo lejos una estela brillante, le persigue, le desea, le ama. Pero son cortas las grandes epifanías, aquellas que nos recuerden que aún podemos amar, que aún deseamos ser amados.

Te deseé como nunca deseo a nadie, te miré como nunca lo hago y te vi partir como temí desde antes de conocerte, como una estrella que cruza el firmamento, sin darse cuenta que en la tierra, alguien quisiera que se quedase pero que desde el fondo de su alma, solo quiere gritarle, gracias mi estrella fugaz.

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Leonardo Camargo Forero

CEO@UbiHPC — www.ubihpc.com. HPC/HPRC architect. Ph.D in Aerospace Science and technology , science fiction writer, entrepreneur